Es una opinión bastante generalizada la de que los campesinos de Época Moderna eran una especie de mojigatos beatones que no hacían más que labrar y rezar.
Puede que, hasta cierto límite, esta imagen tenga algo de realidad (muy matizada), pero una cosa está clara, todo tiene un límite.
En Aldeanueva de Ebro, allá por el 1663, los campesinos, artos de abusos por parte de los caciques del pueblo, reventaron en una protesta popular que comenzó a tomar muy mal color. El cura, como era de esperar, intentó salir en defensa de los caciques para evitar alguna desgracia, por lo que los aldeanos le advirtieron de que “le habían de dar tormento en sus vergüenzas en el torno del cerrajero“… sin duda un argumento de peso para levantar la sotana y volverse corriendo a su iglesia.
Si alguien está interesado este curioso altercado, se custodia en el Archivo Histórico Nacional, sala Consejos, legajo 33.987.