Idacio fue obispo de la ciudad de Chaves (Portugal) durante el siglo V d. C. Su recuerdo ha llegado a nosotros gracias a su Chronicón, en el que narra, de forma escueta, aquellos acontecimientos sucedidos a partir del año 378 d. C., a modo de apéndice de la obra más ambiciosa de San Jerónimo.
Recomiendo a cualquiera que encuentre alguna de las traducciones de esta obra (la versión latina se puede encontrar en el MGH) que pierda un par de tardes en su lectura, pues aunque a primera vista pueda parecer muy esquemático y aburrido, la cantidad de información que nos ofrece es increible.
Inmerso en la cultura romana, Idacio fue testigo directo de la invasión de la Península por los pueblos germanos, lo que le supondrá una verdadera crisis en su fe en el mundo latino. A partir de este acontecimiento Idacio parece tenerlo claro… el mundo se acaba.
Aunque va ser obligado volver en más de una ocasión a este autor en este blog, sirva esta primera cita de ejemplo del “optimismo” que irradiaba el pobre Idacio por esas fechas tan inciertas (por otro lado sirva también de ejemplo de cómo aquellos que creen ciegamente en un modelo concreto de sistema, ven el fin del mundo cuando este se hunde… va, por tanto, en homenaje a aquellos que no pueden ver otro mundo detrás de la crisis que estamos viviendo).
“Con el desenfreno devastador de los Bárbaros por las Españas y mientras se ensañan a la vez el mal de la peste, el tiránico recaudador y va arrebatando las riquezas y bienes guardados en las ciudades, y los soldados las agotan; se extiende hambre cruel, hasta el extremo de que los hombres comen carne humana obligados por el hambre, incluso madres comen los cuerpos de sus hijos muertos o cocidos por ellas. Las bestias acostumbradas a los cadáveres de los muertos por la espada, el hambre o la peste, acaban con los hombres más fuertes, y cebadas con sus carnes se lanzan a la destrucción de la raza humana. Y así con las cuatro plagas, de la espada, del hambre, de la peste, de las fieras, que se ensañan por todo el orbe, se cumplen las predicciones anunciadas por el Señor por medio de sus profetas”.